Con estos cuencos podrás recrear en casa el ambiente acogedor de una mesa tradicional bretona. La sidra se sirve en pequeños cuencos desde el siglo XII. A mediados del siglo XVIII, beber “una sidra” en este recipiente se había convertido en una costumbre habitual: la palabra bolée hacía referencia a la cantidad que se solía servir. Con el tiempo, esta tradición se consolidó y, hoy en día, el cuenco para sidra es un elemento imprescindible en la vajilla de los amantes de las crêpes y galettes.
Sólido, agradable al tacto y fácil de combinar, es ideal para acompañar tus galettes y crepes caseros, pero también es adecuado para otras bebidas frías o calientes.
Con estos cuencos podrás recrear en casa el ambiente acogedor de una mesa tradicional bretona. La sidra se sirve en pequeños cuencos desde el siglo XII. A mediados del siglo XVIII, beber “una sidra” en este recipiente se había convertido en una costumbre habitual: la palabra bolée hacía referencia a la cantidad que se solía servir. Con el tiempo, esta tradición se consolidó y, hoy en día, el cuenco para sidra es un elemento imprescindible en la vajilla de los amantes de las crêpes y galettes.